Sistemas convencionales

Sistemas Convencionales

Existen diferentes tipos de calderas eficientes en el mercado.

Calderas de condensación: basan su eficiencia en que aprovechan el calor emitido por el humo producto de la combustión, de forma que aprovechan mucho mejor el combustible que el resto de las calderas. Pueden ser tanto de gas como de gasóleo.

Calderas de baja temperatura: solamente están disponibles en gasóleo. En este caso, funcionan porque son especialmente sensibles a la demanda de calor y a la temperatura de la calle, autoregulándose constantemente y adaptándose a consumos muy bajos, cosa que no logran hacer las calderas convencionales .

Calderas de biomasa: utilizan combustible vegetal normalmente procedente de residuos para producir el calor. Son consideradas calderas de energía renovable.

Para reducir el consumo de energía de los edificios es recomendable utilizar calderas de calefacción y agua caliente sanitaria de alta eficiencia energética, como por ejemplo las calderas de condensación y de baja temperatura, con una potencia térmica adecuada a la demanda de calefacción y de agua caliente sanitaria del edificio.
Una caldera de alta eficiencia consume entre un 20% y un 40% menos que una convencional. A pesar de ser calderas más caras que las convencionales (hasta el doble del precio), los ahorros económicos producidos por la reducción del gasto de energía.

 

 



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